Los drones (también) son para el agro

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La Xunta ha impulsado su uso para limpiar el litoral gallego o en labores de detección de puntos vivos de incendios forestales. Ahora, Medio Rural forma a jóvenes agricultores sobre drones con fines fitosanitarios para los cultivos. Las aplicaciones son múltiples pero, eso sí, su uso está más recomendado en superficies grandes, en las que se ahorra tanto producto como agua –vital en el contexto presente y futuro de sequía– y para evitar riesgos laborales. No solo eso, sino que las cámaras térmicas que se acoplan a las aeronaves dan muchas pistas sobre el estado de los cultivos.

El profesor de Ingeniería Agroforestal de la USC Xesús Pablo González considera ya que los drones están entre las herramientas que darle al agricultor para mejorar la productividad, pero totalmente complementaria con el tractor u otra maquinaria. Además, el experto del área de Ingeniería Cartográfica, Geodésica y Fotogrametría alude a un estudio comparativo realizado sobre los costes de un tractor y un dron, que apunta grandes diferencias. “El montante estimado tras el importe de la compra, los costes horarios o la amortización del vehículo, así como los riesgos para el operario señalan que tratar una parcela de 25 hectáreas, aplicando los fitosanitarios con tractor se eleva a unos 8.700 euros, mientras que hacer un tratamiento con dron puede suponer unos 715 euros”, explica Xesús Pablo González.

“La aplicación de los tratamientos es mucho más localizada. Vierte directamente sobre la superficie de cultivo; sobre la planta y sus hojas por lo que se contamina menos el suelo y desperdicias menos producto”, añade. Y, entre los datos más relevantes, sitúa también el ahorro de agua: “Con tractor se usarían unos 25.000 litros de agua para aplicar un fitosanitario, mientras que con un dron sería 250 litros”, explica. Es decir, la centésima parte.

Fuente: Faro de Vigo