El maná de los teléfonos móviles está en las escombreras de la mina da Penouta

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Hay vida más allá de las galerías en la mina de A Penouta, en Viana do Bolo. El recinto, explotado por la empresa Strategic Minerals, ha sido el campo de pruebas del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) durante el último año, en un proyecto conjunto con la propietaria de las instalaciones enfocado a recuperar estaño de las escombreras y extraer, de la escoria resultante, dos de los metales más apreciados por la industria tecnológica: el niobio y el tántalo. De su combinación resulta el conocido como coltán, clave para la fabricación de teléfonos móviles. 

La extracción de coltán en A Penouta no es nueva, pero sí lo es el proceso desarrollado recientemente. Elena Terrón, responsable de comunicación de Strategic Minerals, explica que ahora se abren dos vías de trabajo: localizar primero el estaño y, a continuación, separar el niobio y el tántalo. «Ambos vienen unidos», explica. Durante el 2019, se realizó el estudio para comprobar si era factible. De a Penouta, por ejemplo, exportan mineral a países de Europa como Alemania, pero también a China, uno de los principales productores y, paradójicamente, también importador. 

En los últimos años, el coltán estuvo bajo el punto de mira de Europa, América y Asia por su extracción en países del centro de África. En la República Democrática del Congo se constató la explotación de menores en minas productoras, lo que ahora ha motivado, en cierta forma, que las empresas interesadas en el mineral aboguen por zonas con la certificación 'conflict-free'. A Penouta es una de ellas. «La única a nivel europeo», dice Terrón. Y en este sentido, países como Rusia y Australia son competidoras.  

«Desde que la empresa minera reanudó la actividad hace unos meses, se están procesando las balsas y escombreras de la antigua mina y se está iniciando la explotación del yacimiento a cielo abierto, de donde se extraen estaño, tántalo y niobio, y adicionalmente cuarzo, feldespato y mica», añade Francisco Polonio, director de Strategic Minerals. En el CSIC estiman que la vida útil de la mina alcanzaría en torno a 35 y 40 años como mínimo.  

Juan Ramón Vidal Romaní, geólogo, catedrático y profesor emérito en la Universidade de A Coruña, estima que las intervenciones en A Penouta «son pequeñas operaciones para tener un rendimiento económico, pero testimoniales en relación a cuando se explotaba la mina». Viana do Bolo, por su situación geográfica, está en una zona clave por el choque de placas que derivó en el Macizo Galaico-Leonés. Y en cierta manera, esto es lo que explica que la región sea tan rica en variedad de minerales. «Es uno de los lugares de Galicia donde más se erosionó la tierra por ese choque. Y los granitos quedaron expuestos en superficie, de ahí que sea fácil encontrarlos. Seguramente en el interior de la tierra haya más», indica Romaní. 

El profesor insta, en este sentido, a no pensar en un bum de explotación minera, «porque esto no quiere decir que haya una nueva mina, sino es un plan para sacar partido al material que hay en las escombreras». Al estar la roca deshecha, implicaría un trabajo más accesible y evitaría el trabajo en las galerías. Y aún así, seguiría estando a años luz de la producción que hay en otros países del globo. «Hay más sitios de Europa donde existe el coltán, pero no se explota y, en algunos casos, hablamos de zonas donde se está al borde de lo rentable. Con todo, el trabajo en las minas está actualmente muy tecnificado», determina.  

Romaní contempla un escenario enfocado a trabajos de rendimiento rápido. «Antaño, como pasaba en muchas minas, se intentaba sacar la mayor cantidad posible de mineral de la forma más rauda», dice. El coltán, como tal, ya era conocido en los años de vértigo de A Penouta, entre los 70 y 80. «Ahora está de moda llamar a todo por las siglas, pero por aquel entonces ya se sabía de su existencia», concreta. Y agrega: «Estas operaciones, aunque tengan una importancia económica, son para empresas pequeñas sin grandes desembolsos». 

Fuente: La Voz de Galicia